Ansiedad en vacaciones: por qué me pasa y qué hacer

8 de agosto de 2026

Mujer sentada en la playa con angustia e hiperalerta intentando desconectar del trabajo y la ansiedad durante las vacaciones.

Ansiedad en vacaciones: por qué me pasa y qué hacer

Llevabas meses contando los días. Y ahora estás aquí, con la toalla puesta y todo el tiempo del mundo por delante, sintiendo un nudo en el estómago que no sabes de dónde sale. Miras el móvil sin motivo, te levantas a hacer cosas que no hay que hacer y por dentro aparece una frase incómoda: «con lo que me ha costado llegar hasta aquí, ¿Cómo puede ser que no lo esté disfrutando?».

 La ansiedad en vacaciones aparece cuando el cuerpo sigue activado aunque las exigencias hayan desaparecido. Al parar, dejan de existir las tareas que tapaban el malestar y este se hace visible. No es que te pase algo raro: es una respuesta frecuente, se explica y se puede trabajar con estrategias concretas de desconexión y de exposición al descanso.

En este artículo: qué es · por qué te pasa · siete claves para calmarla · cuándo pedir ayuda · preguntas frecuentes

Qué es la ansiedad en vacaciones

Hablamos de ansiedad en vacaciones cuando el descanso, en lugar de traer alivio, trae inquietud, irritabilidad, dificultad para concentrarte en algo placentero, sensación de estar perdiendo el tiempo y, muy a menudo, síntomas físicos: dolor de cabeza, molestias digestivas, tensión muscular o un cansancio que no se va durmiendo más.

No es un diagnóstico ni aparece en los manuales como trastorno. Es un patrón, y es un patrón conocido. Un grupo de investigadores holandeses describió hace años lo que llamaron leisure sickness, algo así como «enfermedad del ocio»: personas que enferman precisamente en fines de semana y vacaciones. En su estudio con una muestra amplia de población, en torno al 3% se reconocía en esa descripción, y quienes lo hacían compartían un perfil llamativo: mucha carga de trabajo, dificultad para adaptarse a la situación de no trabajar, alta necesidad de logro y un sentido de la responsabilidad muy elevado (Vingerhoets, Van Huijgevoort y Van Heck, 2002).

Léelo otra vez, porque es la clave: no le pasa a quien menos se esfuerza, sino a quien más.

Por qué me da ansiedad estar de vacaciones

1. El cuerpo no tiene botón de apagado

Tu organismo lleva meses funcionando en un nivel de activación alto. Ese nivel no baja porque tú cierres el ordenador un viernes: baja poco a poco, con inercia. Durante esos primeros días hay adrenalina circulando sin nada urgente a lo que dedicarla, y el cerebro hace lo que sabe hacer con una activación sin explicación: buscarle una. Así aparecen las preocupaciones de repuesto, esas que en agosto no tocan. Es el mismo mecanismo que sostiene el hábito de darle vueltas a todo, solo que ahora sin trabajo del que echar mano.

2. Al parar, se ve lo que estaba tapado

En consulta lo escucho continuamente: «yo estoy bien mientras tengo cosas que hacer». Claro. La actividad funciona como analgésico. Cuando desaparecen las tareas, desaparece también el analgésico, y lo que había debajo (una preocupación económica, un conflicto de pareja, una insatisfacción con el trabajo, un duelo a medias) sale a la superficie. No es que las vacaciones te generen malestar; es que dejan de esconderlo.

3. Cuando relajarse asusta

Hay un fenómeno descrito desde hace décadas que se llama ansiedad inducida por relajación: en algunas personas, el propio intento de relajarse dispara la ansiedad en lugar de reducirla. En el estudio clásico sobre esto, alrededor de un tercio de los participantes que hacían relajación progresiva y más de la mitad de quienes practicaban meditación informaron de un aumento de la tensión durante la sesión (Heide y Borkovec, 1983).

¿Por qué? Porque soltar el control da miedo cuando has aprendido que estar alerta te protege. Bajar la guardia se vive como quedarse a la intemperie.

4. El listón de las vacaciones perfectas

Han costado dinero, permisos y organización. Así que tienen que salir bien. Y esa exigencia convierte el descanso en un examen: si no estoy disfrutando lo suficiente, lo estoy haciendo mal. El resultado es que te vigilas a ti misma buscando señales de disfrute, que es exactamente la mejor manera de no disfrutar. Es la misma exigencia que aparece en el síndrome del impostor, aplicada ahora al ocio.

5. La cuenta atrás

A partir de cierto día empieza a sonar el reloj de la vuelta. Y aquí hay un dato honesto: la investigación muestra que el bienestar mejora durante las vacaciones, pero que ese efecto se diluye casi por completo en la primera semana de vuelta al trabajo (De Bloom et al., 2010; Speth, Wendsche y Wegge, 2023). Tu cabeza lo sabe, y anticipar el final puede estropear el presente.

Que el efecto sea breve no significa que las vacaciones no sirvan. Significa que el descanso no es un depósito que se llena una vez al año, sino algo que hay que reponer de forma continua.

Qué puedes hacer: 7 claves

  1. Dale al cuerpo dos o tres días de margen. El aterrizaje no es inmediato. Si el primer día estás inquieta, no es una señal de alarma, es el proceso. Espéralo en vez de interpretarlo.
  2. Trabaja la desconexión psicológica, no solo la distancia física. La investigación sobre recuperación identifica cuatro ingredientes que hacen que el tiempo libre repare de verdad: desconectar mentalmente del trabajo, relajarse, hacer algo que te suponga un pequeño reto y sentir que decides tú (Sonnentag y Fritz, 2007). Estar en la playa pensando en el correo cumple uno de los cuatro. Los otros tres hay que ponerlos.
  3. Pon horario al móvil, no fuerza de voluntad. Una franja concreta al día para mirar trabajo, si es que hay que mirarlo. Fuera de esa franja, el teléfono lejos. Las normas concretas funcionan; las intenciones vagas, no.
  4. Baja el listón a propósito. Un día de vacaciones bueno es un día normal en un sitio agradable. No tiene que ser memorable. Quitarle esa exigencia devuelve el placer al plan.
  5. Reserva quince minutos para preocuparte. Si la cabeza se va a lo que dejaste pendiente, dile: «a las siete». Y a las siete te sientas, lo piensas de forma controlada y decides qué harás a la vuelta. Postergar de forma organizada funciona mucho mejor que intentar no pensar.
  6. Acércate al descanso poco a poco si te da vértigo. Si estar sin hacer nada te pone nerviosa, no empieces por una tarde entera en la hamaca. Empieza por diez minutos. Luego veinte. Estás entrenando a tu sistema a tolerar la calma, y eso se hace por aproximaciones.
  7. Escucha lo que aparece cuando paras. Si al detenerte surge siempre el mismo tema, ese tema es la información más valiosa que te van a dar estas vacaciones. No lo tapes con actividad: apúntalo. Ahí empieza el desarrollo personal de verdad: no en proponerse cosas nuevas, sino en atender lo que ya está pidiendo paso.

Cuándo pedir ayuda profesional

Que te cueste desconectar los primeros días es normal. Conviene consultar cuando:

  • La inquietud no cede en toda la estancia y se repite vacaciones tras vacaciones.
  • Aparecen síntomas físicos persistentes o crisis de ansiedad.
  • Solo te sientes bien cuando estás produciendo, y parar te genera culpa.
  • Al detenerte emerge un malestar que llevas tiempo esquivando.
  • El descanso ha dejado de descansar y vuelves igual o peor de lo que te fuiste.

En terapia para la ansiedad se trabajan justo estas dos cosas: bajar la activación y revisar la idea de que tu valor depende de lo que rindes. Si quieres empezar por tu cuenta, en cómo combatir la ansiedad tienes las pautas generales.

Preguntas frecuentes

¿Es normal sentir ansiedad estando de vacaciones?

Sí, es más común de lo que parece. El cuerpo tarda días en bajar el nivel de activación acumulado y, al desaparecer las tareas, el malestar que estaba tapado se hace visible. Si la inquietud cede en los primeros días, forma parte del proceso de adaptación al descanso.

¿Por qué me pongo malo justo al empezar las vacaciones?

Se ha descrito como «enfermedad del ocio»: dolores de cabeza, fatiga, náuseas o catarros que aparecen al parar. Se asocia a mucha carga de trabajo previa y a dificultad para adaptarse a la situación de no trabajar, más frecuente en personas muy responsables y exigentes consigo mismas.

¿Cuánto tarda en irse la ansiedad al empezar a descansar?

Lo habitual es que la inquietud se reduzca entre el segundo y el cuarto día. Si se mantiene durante toda la estancia, si aparecen síntomas físicos persistentes o si el mismo patrón se repite cada año, conviene consultarlo con un profesional.

¿Sirve de algo si el efecto de las vacaciones se pasa enseguida?

Sirve, pero no basta. Los estudios muestran que la mejoría del bienestar tiende a desaparecer en la primera semana de vuelta al trabajo. Por eso el descanso hay que repartirlo durante todo el año, no concentrarlo en dos semanas de agosto.

 

Cristina Carmona Botía · Psicóloga colegiada MU01935

Si al parar aparece siempre lo mismo, quizá no sea el momento de taparlo otra vez. Quiero pedir ayuda

Referencias

De Bloom, J., Geurts, S. A. E., Taris, T. W., Sonnentag, S., De Weerth, C., y Kompier, M. A. J. (2010). Effects of vacation from work on health and well-being: Lots of fun, quickly gone. Work & Stress, 24(2), 196-216. https://doi.org/10.1080/02678373.2010.493385

Heide, F. J., y Borkovec, T. D. (1983). Relaxation-induced anxiety: Paradoxical anxiety enhancement due to relaxation training. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 51(2), 171-182.

Sonnentag, S., y Fritz, C. (2007). The Recovery Experience Questionnaire: Development and validation of a measure for assessing recuperation and unwinding from work. Journal of Occupational Health Psychology, 12(3), 204-221. https://doi.org/10.1037/1076-8998.12.3.204

Speth, F., Wendsche, J., y Wegge, J. (2023). We continue to recover through vacation! Meta-analysis of vacation effects on well-being and its fade-out. European Psychologist, 28(4), 274-287. https://doi.org/10.1027/1016-9040/a000518

Vingerhoets, A. J. J. M., Van Huijgevoort, M., y Van Heck, G. L. (2002). Leisure sickness: A pilot study on its prevalence, phenomenology, and background. Psychotherapy and Psychosomatics, 71(6), 311-317. https://doi.org/10.1159/000065992

 

 

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