Todas las personas encaramos diferentes pérdidas a lo largo de nuestra vida que nos conducen de manera inevitable a la vivencia de un duelo. El duelo es ese sentimiento subjetivo que surge tras sufrir una pérdida, mediante el cual aceptamos, entendemos, meditamos y superamos esta (Vargas Solano, 2003). Como señala Barreto (2008), en primer lugar, debemos despatologizar esta situación vital. El sufrimiento intenso no implica presencia de patología, pero sí de necesidad de abordaje.
Consideramos entonces que es importante tratar este tema porque el duelo es una experiencia universal e intrínseca a la condición humana. En este artículo abordaremos el duelo por la muerte de una persona cercana, reconociendo que, si bien otras pérdidas (como las de relaciones, ideas o bienes materiales) también conllevan procesos de duelo, la pérdida de un ser querido alberga unas particularidades a las que dedicaremos una atención detallada.
La manera en la que se manifiesta el duelo en cada persona se relaciona fuertemente con la cultura en la que estamos inmersos (por ejemplo, vestirse de negro); las circunstancias en las que sucede dicha pérdida (la edad que tiene la persona fallecida); o si dicha pérdida ha sido anticipada (personas con una enfermedad o de manera brusca como en una muerte violenta) (Vargas Solano, 2003).
Una pérdida complicada de afrontar es la muerte de un ser querido. Cuando esto ocurre, se ponen en marcha mecanismos encargados de ayudarnos a encarar este suceso para poder superarlo (Vargas Solano, 2003).
Comúnmente, el duelo comienza a las pocas horas de haberse sucedido la pérdida y empieza a remitir al cabo de seis meses a un año de la misma (varía de una persona a otra). Sin embargo, el duelo no es siempre inmediato y contiguo al fallecimiento de la persona. En aquellas situaciones en las que la naturaleza de la muerte es predecible, se produce una respuesta emocional llamada duelo anticipado. Esta respuesta puede mitigar el golpe emocional del fallecimiento y favorecer el curso del posterior duelo, o por el contrario, hacer más estrecha la relación entre la persona próxima a fallecer y el doliente, acentuando el sentimiento de pérdida subsiguiente y dificultado el apropiado desarrollo (Vargas Solano, 2003).
Por otra parte, hablamos de duelo complicado cuando los síntomas de anhelo, tristeza o pérdida de sentido son intensos. Identificar este duelo complicado resulta esencial para poder brindar los tratamientos apropiados (Fernández-Alcántara, 2016). Por ejemplo, estos mismos autores hallaron en su estudio descriptivo que cuando la pérdida es de un hijo, esta se
convierte en un factor de riesgo para el desarrollo de duelo complicado. Así también, aumenta la probabilidad cuando más importante sea la pérdida, más se sienta como central en nuestras vidas y mayor hostilidad presentemos.
El trabajo psicológico del duelo es un proceso intrincado, que conlleva descomponer las ligaduras adquiridas con la persona fallecida, para confrontar el dolor ligado a la pérdida; es aquí cuando nos introducimos verdaderamente en el proceso personal del duelo (Vargas Solano, 2003).
Todas las personas que viven pérdidas afectivas atraviesan este proceso, y es ineludible sentir tristeza en tal situación. Comienzan a aparecer conductas anormales (que no patológicas), que desaparecen al cabo del tiempo. El rendimiento baja y el mundo parece escaso y vacuo (Vargas Solano, 2003). Sin embargo, como indica en su estudio Ornelas Tavares (2016), la pena y la transformación positiva no son excluyentes siempre que las estrategias de afrontamiento utilizadas fomenten la resiliencia. Se señala de esta manera la adecuación de tratar el duelo promocionando las estrategias de reevaluación positiva y de solución de problemas, restringiendo la autofocalización negativa. Por supuesto, hay que tener en cuenta las particularidades de cada caso para poder ofrecer una intervención apropiada, como señala la revisión sistemática de Fernández-Fernández y Gómez-Díaz (2022).
En resumen, el duelo es, sin duda, una de las experiencias universales que enfrenta el ser humano y entender este fenómeno es crucial dado que todos transitamos por él. Es esencial entender que el sufrimiento intenso que surge de la pérdida es una respuesta natural y esperable, y que, por lo tanto, el duelo en sí mismo no debe ser visto como una patología. El proceso de luto implica un intrincado trabajo psicológico, que si bien el duelo tiene un curso temporal común, su intensidad y variación pueden ser distintos en cada persona, lo que subraya la necesidad de tratamientos específicos y oportunos para aquellos casos en que los síntomas de anhelo y tristeza son intensos y persistentes. Un abordaje psicoterapéutico adecuado puede facilitar la promoción de estrategias de afrontamiento hacia la reintegración saludable. En estos casos, la ayuda profesional no implica tratar una enfermedad, sino facilitar el tránsito de la pérdida al doliente.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Barreto, P. (2008). Intervención psicológica en el sufrimiento al final de la vida y en la elaboración del duelo. INFOCOPONLINE – Revista de Psicología. https://tuapoyoenred.com/wp-content/uploads/2018/01/9-INFOCOP-INTERV-PSICO LOGICA-FINAL-VIDA.pdf
Fernández-Alcántara, M., Pérez-Marfil, M. N., Catena-Martínez, A., Pérez-García, M., y Cruz-Quintana, F. (2016). Influencia de la psicopatología emocional y el tipo de pérdida en la intensidad de los síntomas de duelo. Revista Iberoamericana de psicología y salud, 7(1), 15-24. https://doi.org/10.1016/j.rips.2015.10.002
Fernández-Fernández, J. A., y Gómez-Díaz, M. (2022). Resiliencia y duelo ante la pérdida de un ser querido: Una revisión sistemática. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, 27(2), 129-139. https://doi.org/10.5944/rppc.27762
Ornelas Tavares, P. E. (2016). Estrategias de afrontamiento y resiliencia en cuidadores primarios con duelo. Revista Psicología y Salud, 26(2). https://www.researchgate.net/publication/326000232_Estrategias_de_afrontamiento_y
_resiliencia_en_cuidadores_primarios_con_duelo.
Vargas Solano, R. E. (2003). Duelo y pérdida. Medicina Legal de Costa Rica, 20(2), 47-52. http://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-0015200300020000 5&lng=en&tlng=es.
Martínez Díaz, María del Mar